Boletín Científico
Bol. Cient. EAA, n5, Barranquilla, Enero – Julio de 2024
Proyecto de Investigación
EVALUANDO LA EFECTIVIDAD DE LA CAFEÍNA Y LA CIANOCOBALAMINA (B12) EN TRATAMIENTO COSMIÁTRICO PARA RECUPERACIÓN DEL FOLÍCULO PILOSO EN USUARIA CON ALOPECIA POR TRACCIÓN
Lamia Soledad Mercado Acosta, Stephanie Rodríguez Del Villar, Arleth Paola Guerra Beleño*
Mariana Villegas Gallego**
Isabella Martinez Meza***
*Estudiantes de Diplomado de Cosmiatría Facial. Corporación Dr Amin Ariza, Barranquilla, Colombia correo: investigacion@escuelaaminariza.edu.co
**Ingeniera Química, Docente Investigadora Corporación Dr Amin Ariza, Barranquilla, Colombia. Correo: investigacion@escuelaaminariza.edu.co
***Cosmetóloga, Cosmiatra, Docente Investigadora Corporación Dr Amin Ariza, Barranquilla, Colombia. Correo: investigacion@escuelaaminariza.edu.co
RESUMEN
Este estudio se enfoca en la alopecia por tracción (AT), una forma de pérdida de cabello causada por peinados tensos, que en sus etapas tempranas es reversible, pero puede volverse cicatricial e irreversible si no se trata.
El trabajo evalúa la eficacia de un protocolo cosmetológico que combina microagujas y un tónico capilar compuesto por vitamina B12 y cafeína para estimular el crecimiento capilar en usuarios con AT en etapas reversibles.
La investigación se llevó a cabo mediante un estudio de caso clínico, aplicando el protocolo a una usuaria de 31 años y evaluando su evolución. Se utilizaron herramientas como registros fotográficos, ficha cosmetológica y cuestionarios de satisfacción para medir los resultados antes, durante y después del tratamiento.
El objetivo incluye analizar la mejora en densidad y calidad del cabello, evaluar la tolerancia al tratamiento, y generar evidencia preliminar sobre el uso de activos bioestimulantes aplicados con microagujas como una alternativa no invasiva.
La metodología fue de tipo exploratoria y aplicada, con enfoque cualitativo, utilizando observación clínica, seguimiento fotográfico y recolección de datos mediante escalas estandarizadas y encuesta al usuario.
Los resultados del estudio evidenciaron una mejora progresiva en la densidad y calidad capilar de la usuaria tratada con el protocolo de microagujas combinado con vitamina B12 y cafeína. A lo largo de seis sesiones, se observó un incremento desde ≤10 hasta 150 folículos pilosos por cm², pasando de una categoría de “sin cambios” a “incremento notable”, según la escala observacional aplicada. La usuaria toleró bien el tratamiento y expresó una alta satisfacción con los resultados, destacando beneficios estéticos y emocionales.
PALABRAS CLAVES
Alopecia, crecimiento, cafeína, vitamina B12, estimulación, microagujas
INTRODUCCIÓN
La alopecia por tracción (AT) es una forma de pérdida de cabello inducida por tensión mecánica constante sobre los folículos pilosos, ocasionada frecuentemente por prácticas de peinado agresivas como trenzas ajustadas, extensiones, moños tirantes y el uso prolongado de accesorios para el cabello. Esta condición afecta principalmente a mujeres jóvenes, especialmente de ascendencia africana, aunque puede presentarse en diversas poblaciones que mantienen prácticas similares de estilización capilar (Callender et al., 2014).
En sus fases iniciales, la AT es reversible y se manifiesta clínicamente con adelgazamiento difuso del cabello, retracción de la línea de implantación frontal o ensanchamiento de la línea de división capilar. Sin embargo, si no se trata a tiempo, puede evolucionar a una forma cicatricial permanente, en la cual el daño folicular se vuelve irreversible debido a la fibrosis del tejido (Dlova et al., 2016; Martínez-Velasco et al., 2021). Esta progresión puede generar afectaciones significativas en la autoestima y la calidad de vida de las personas afectadas, especialmente en contextos sociales donde el cabello forma parte de la identidad personal y cultural.
Frente a esta problemática, la terapia con microagujas ha surgido como una técnica terapéutica innovadora para tratar diversas formas de alopecia. Esta técnica consiste en realizar microlesiones controladas en el cuero cabelludo que inducen la liberación de factores de crecimiento, estimulan la regeneración tisular y mejoran la penetración de sustancias aplicadas tópicamente (Dhurat & Sukesh, 2015; Ocampo-Garza et al., 2020). En patologías como la alopecia androgenética, el microneedling ha demostrado ser eficaz al combinarse con tratamientos tópicos, aumentando significativamente la densidad y el grosor del cabello (Gupta et al., 2021).
Entre los activos que pueden potenciar el efecto del microneedling se encuentra la cafeína, la cual ha demostrado efectos positivos sobre los folículos pilosos al prolongar la fase anágena del ciclo capilar y contrarrestar los efectos de la dihidrotestosterona (DHT) (Fischer et al., 2007). Por otro lado, la vitamina B12 participa en la síntesis del ADN y la regeneración celular, procesos fundamentales para el funcionamiento saludable del folículo piloso (Watras et al., 2022).
A pesar del potencial terapéutico de estas sustancias, no existen estudios que analicen específicamente el efecto de la combinación de microagujas con vitamina B12 y cafeína en casos de alopecia por tracción. Por tanto, este proyecto propone evaluar esta combinación como una alternativa mínimamente invasiva y efectiva para estimular el crecimiento capilar en fases reversibles de la AT, contribuyendo así a la prevención de su progresión hacia una alopecia cicatricial permanente.
MARCO TEÓRICO
Estructura del Cabello
El cabello es un sistema biológico complejo con comportamiento físico y químico particular. Está compuesto por varias capas morfológicas que interactúan como una unidad: cutícula, corteza y médula.
Médula: Presente en cabellos gruesos (como los de la barba y cabello canoso), ausente en cabellos finos. Su presencia varía entre etnias, siendo más común en asiáticos. Se considera un punto de debilidad para la propagación de grietas (Kamath & Weigmann, 1982: Dawber, 1996).
Cutícula: Capa más externa, formada por queratinocitos en forma de escamas superpuestas. Su espesor varía según el origen étnico del cabello. Contiene la epicutícula (con ácido 18-MEA), responsable de la hidrofobicidad. Esta capa puede dañarse con productos químicos, aumentando la hidrofilia y fragilidad capilar (Robbins, 2013).
Complejo de Membrana Celular (CMC): Compuesto por membranas celulares y material adhesivo. Es vulnerable a tratamientos químicos (alisado, decoloración) y fricción diaria. Su fractura puede preceder la rotura del cabello (Kamath & Weigmann, 1982: Robbins, 2013).
Corteza: Constituye la mayor parte del tallo capilar. Contiene células fusiformes, melanina y macrofibrillas compuestas por microfibrillas y proteínas ricas en cistina. Las estructuras helicoidales se mantienen por enlaces iónicos, disulfuro e hidrógeno. Los tratamientos como el alisado alteran estas estructuras, generando daño estructural cuando no se aplican correctamente (Dawber, 1996: Bolduc & Shapiro, 2001).
Daño de la Hebra Capilar
El daño capilar se relaciona con la pérdida de 18-MEA, haciendo el cabello más hidrófilo y vulnerable a fracturas. El cabello sano puede estirarse hasta un 30% sin daño; a partir del 70%, el daño se vuelve irreversible, y al 80% puede fracturarse (Dawber, 1996).
El desgaste capilar, provocado por hábitos de aseo y exposición ambiental, se manifiesta como frizz, enredos y roturas. La eliminación de la cutícula expone la corteza, aumentando la fragilidad. El uso de cosméticos adecuados puede restaurar la hidrofobicidad y reducir el daño mecánico (Dawber, 1996: Robbins, 2013: Swift, 1999: McMichael, 2007: Syed, 1997).
Estructura y Embriología del Cabello
El cabello crece a partir de folículos pilosos desarrollados desde la semana 9 de gestación, alcanzando el número total de folículos en la semana 22 (aproximadamente 5 millones, de los cuales 100.000 están en el cuero cabelludo) (Bhaktaviziam, Mescon, & Matolsky, 1963: Giacometti, 1969)
Cada folículo presenta una papila dérmica donde ocurre la división celular activa. La estructura del folículo incluye músculo erector piloso, glándulas sebáceas y apocrinas. El punto de inserción del músculo, llamado protuberancia, es clave en el inicio del ciclo de crecimiento capilar (Bouillon, 1988: Spoor, 1976).
Enfermedades del Cuero Cabelludo Asociadas a la Caída Capilar
La caída del cabello puede originarse por diversas enfermedades del cuero cabelludo que afectan el ciclo folicular, la integridad del folículo o el entorno dérmico. Estas patologías se clasifican principalmente en dos tipos: alopecias no cicatriciales, en las que el folículo permanece intacto y la pérdida es potencialmente reversible, y alopecias cicatriciales, donde el daño permanente al folículo conduce a una pérdida irreversible del cabello.
Alopecias no cicatriciales
Alopecia por tracción: Causada por tensión mecánica prolongada sobre los folículos pilosos. Es prevenible y reversible en etapas tempranas, pero puede progresar a formas cicatriciales si no se interviene (Callender et al., 2014).
Alopecia androgenética: La forma más común de caída capilar, influenciada por predisposición genética y sensibilidad a la dihidrotestosterona (DHT). Afecta tanto a hombres como a mujeres y suele presentarse en patrones específicos (Messenger & Sinclair, 2006).
Efluvio telógeno: Trastorno caracterizado por una pérdida difusa y aguda del cabello debido a alteraciones en el ciclo folicular, desencadenadas por factores como estrés, infecciones, postparto o deficiencias nutricionales (Malkud, 2015).
Alopecia areata: Enfermedad autoinmune que ocasiona caída localizada del cabello en áreas bien definidas, con folículos pilosos generalmente preservados. Puede ser recurrente y asociarse a otros trastornos autoinmunes (Gilhar et al., 2012).
Alopecias cicatriciales
Lupus eritematoso discoide: Afecta el cuero cabelludo con lesiones inflamatorias crónicas que destruyen los folículos, provocando cicatrices y pérdida definitiva del cabello (Ramos-e-Silva et al., 2015).
Liquen plano pilar: Desorden inflamatorio que afecta el infundíbulo folicular, llevando a fibrosis e irreversible pérdida capilar (Fabbrocini et al., 2009).
Foliculitis decalvante: Infección crónica del cuero cabelludo causada por Staphylococcus aureus, que provoca inflamación destructiva del folículo con aparición de pústulas, costras y alopecia cicatricial progresiva (Otberg et al., 2008).
En este proyecto propone una intervención basada en la sinergia entre tres elementos terapéuticos complementarios: el uso de microagujas, la aplicación tópica de cafeína y vitamina B12 en un caso de alopecia por tracción.
La alopecia por tracción (AT) es un tipo de pérdida de cabello no cicatricial que se produce como resultado de una tensión mecánica prolongada y repetitiva ejercida sobre los folículos pilosos. Esta tracción constante genera un trauma perifolicular que puede alterar el ciclo capilar, provocando inicialmente miniaturización folicular y, posteriormente, pérdida del folículo si el estímulo no cesa (Callender et al., 2014).
Esta condición es más prevalente en mujeres jóvenes, especialmente en aquellas de ascendencia africana, debido a prácticas culturales y estéticas que implican el uso de peinados tirantes como trenzas, extensiones, moños altos o alisados repetitivos. Sin embargo, también se ha observado en niños, atletas y bailarinas, en quienes el cabello es manipulado de manera similar (Khumalo et al., 2007).
Clínicamente, la AT se manifiesta con pérdida de cabello en las zonas de mayor tensión, siendo más frecuente en la línea frontal y las regiones temporales del cuero cabelludo. En etapas tempranas, esta alopecia es reversible al suspender el agente causante y permitir la recuperación del folículo. No obstante, en fases avanzadas, puede evolucionar hacia una forma cicatricial irreversible, caracterizada por fibrosis, atrofia folicular y pérdida permanente del cabello (Dlova et al., 2016).
Desde el punto de vista histopatológico, las lesiones iniciales presentan tricomalacia (degeneración del tallo piloso), disminución del número de folículos terminales y una escasa o nula inflamación perifolicular. En fases avanzadas se observa sustitución del folículo por tejido fibroso, engrosamiento del colágeno dérmico y desaparición de estructuras pilosebáceas (Martínez-Velasco et al., 2021).
El diagnóstico de AT se basa en la historia clínica, la distribución de la caída capilar, y puede confirmarse mediante dermatoscopía y biopsia cuando se sospecha progresión cicatricial. Su detección precoz es crucial para prevenir daños permanentes, y el tratamiento debe enfocarse en modificar los factores mecánicos desencadenantes, junto con intervenciones regenerativas que favorezcan la recuperación folicular.
Para ayudar a minimizar los síntomas usaremos técnica de microagugas que permite generar microlesiones controladas que estimulan la regeneración capilar, favorecen la producción de colágeno y mejoran significativamente la absorción de activos aplicados sobre el cuero cabelludo.
La cafeína, por su parte, ha demostrado capacidad para prolongar la fase anágena del ciclo capilar, promoviendo la proliferación de queratinocitos y contrarrestando la acción de la DHT.
La vitamina B12, esencial para la síntesis de ADN y la regeneración celular, ha sido explorada como coadyuvante en tratamientos capilares, especialmente cuando se combina con técnicas de microagujas.
La combinación de estas estrategias representa una alternativa terapéutica segura, mínimamente invasiva y con potencial regenerativo, dirigida a usuarios con alopecia por tracción en fases reversibles. Su propósito es prevenir la progresión hacia formas cicatriciales irreversibles, ofreciendo una intervención temprana con sustento científico.
RESULTADOS
Durante las primeras sesiones (1 a 2), no se evidenciaron cambios significativos en la cantidad ni en el grosor de los cabellos, observándose aún zonas despobladas, con una puntuación de 0 en la escala observacional (≤10 folículos/cm²), correspondiente a la categoría “sin cambios”.
A partir de la tercera y cuarta sesión, se identificó un leve incremento en la densidad capilar en algunas áreas tratadas, con presencia de nuevos folículos y una apariencia más hidratada y equilibrada del cuero cabelludo. Estos signos corresponden a una puntuación de 1 en la escala, es decir, un “incremento mínimo”, con una estimación de entre 50 y 80 folículos por cm².
En las sesiones finales, particularmente entre la novena y décima de aplicación, la evolución fue más evidente: se registró una mayor densidad capilar en más del 50% del área tratada, con reducción de zonas despobladas, aumento en la longitud del cabello y mayor grosor en los tallos pilosos. Esto se tradujo en una puntuación de 2 a 3 en la escala observacional (81–150 folículos/cm²), correspondiente a un “incremento moderado” a “notable”.
La usuaria mostró buena tolerancia al procedimiento durante todo el tratamiento, sin manifestaciones adversas importantes. Según el cuestionario de satisfacción aplicado al finalizar el protocolo, la usuaria expresó sentirse “muy conforme” con los resultados obtenidos, destacando no solo la mejora estética, sino también un impacto positivo en su autoestima y percepción personal.
Estos resultados preliminares sugieren que la combinación de microagujas con activos bioestimulantes como la vitamina B12 y la cafeína puede representar una alternativa no invasiva y efectiva para el abordaje cosmetológico de la alopecia por tracción en etapas reversibles.
Fuente: Arleth Guerra; Lamia mercado; Stephanie Rodriguez.





El análisis con dermatoscopio antes del tratamiento muestra una disminución en la densidad capilar, ausencia de cabello, poros visibles, pero poco activos y, en algunos casos, leve irritación alrededor del folículo. La piel no presenta signos de cicatrización, lo que indica que el folículo aún puede responder positivamente. Después de aplicar un protocolo con tónico capilar y microagujas durante 10 semanas, se observan mejoras visibles: mayor cantidad de cabellos finos en crecimiento, hay nuevos brotes capilares y un cuero cabelludo con textura más uniforme y saludable. Estos cambios reflejan la activación folicular y la regeneración progresiva del cabello, confirmando que el tratamiento es efectivo cuando se aplica en fases tempranas y con constancia.
DISCUSIÓN
La alopecia por tracción (AT) representa un desafío común dentro del ámbito cosmetológico, especialmente en sus fases iniciales, donde el abordaje oportuno puede marcar una diferencia significativa en la recuperación capilar. Este estudio tuvo como objetivo evaluar la eficacia de un protocolo de intervención estética basado en la micropunción con microagujas, en combinación con un tónico bioestimulantes compuesto por vitamina B12 y cafeína, aplicado a una usuaria con diagnóstico de AT en etapa reversible.
Desde la base teórica, se sostiene que la micropunción o microagujas es una técnica eficaz para inducir la reparación de los tejidos mediante microlesiones controladas, que favorecen la penetración de principios activos. La combinación con vitamina B12 y cafeína responde a criterios fundamentados: la vitamina B12 participa en la regeneración celular y la síntesis de proteínas estructurales, mientras que la cafeína actúa como estimulante del folículo piloso.
A partir de la aplicación del protocolo y siguiendo la metodología planteada, se evaluó todo el proceso capilar mediante registros fotográficos, escalas clínicas, cuestionarios de satisfacción y observación directa a lo largo de varias sesiones. Los resultados fueron codificados en una escala de puntuación del 0 al 3, con base en el número estimado de folículos pilosos visibles por cm² y la calidad de cobertura capilar.
Según esta escala, al inicio del tratamiento presentó una puntuación, con un recuento de ≤10 folículos/cm², indicando ausencia de cambios visibles y presencia de áreas despobladas. A partir de la tercera sesión, se evidencio un incremento mimo de la densidad capilar, con una puntuación de 1 (entre 50 y 80 folículos/ cm²), coincidiendo con una mejora en la hidratación del cuero cabelludo, mayos elasticidad epidérmica y reducción de zonas eritematosas.
Hacia la quinta aplicación, la densidad capilar aumentó significativamente, alcanzando una puntuación de 2 (entre 81 y 120 folículos/cm²), lo que se clasificó como un incremento moderado. La cobertura capilar fue más uniforme, los cabellos mayor longitud, y se redujo visiblemente la proporción de zonas despobladas. Finalmente, al cierre del protocolo, en la décima sesión, la paciente alcanzó una puntuación de 3 (121–150 folículos/cm²), correspondiente a un incremento notable, con una mejora sustancial en la salud del cuero cabelludo.
Se identificó que la mayoría de los cabellos emergentes presentan un grosor fino, lo cual, aunque indica regeneración, también representa una etapa inicial del ciclo capilar. Estas hebras delgadas pueden ser más susceptibles a la rotura si no se fortalecen adecuadamente en las siguientes fases del tratamiento. Por ello, se recomienda que en futuras aplicaciones se incluyan activos y técnicas orientadas a engrosar la fibra capilar, fortalecer el folículo y mejorar la resistencia del cabello, como parte de un enfoque progresivo que consolide la recuperación capilar y prevenga recaídas por fragilidad o tracción repetida.
La tolerancia de la paciente fue excelente, sin efectos adversos, lo cual respalda la seguridad del protocolo aplicado. Además, los registros fotográficos permitieron concluir avances y tomar decisiones con criterio profesional.
Desde nuestra experiencia como cosmetólogas, consideramos que este tipo de intervenciones, aplicadas en base a criterios técnicos, seguimiento personalizado y fundamentación científica, podemos lograr resultados significativos en el manejo de la alopecia por tracción en etapas tempranas.
Este proyecto reafirma la importancia del trabajo cosmetológico como complemento no invasivo en el abordaje de trastornos capilares. El protocolo no solo promovió mejoras visibles en la densidad y calidad del cabello, sino también en la percepción emocional y autoestima de la paciente, aspectos esenciales que no deben ser subestimados en el ámbito estético.
CONCLUSIONES
El protocolo cosmetológico basado en la combinación de microagujas y activos bioestimulantes (vitamina B12 y cafeína) resultó ser una estrategia efectiva y segura para estimular el crecimiento capilar en una usuaria con alopecia por tracción en etapa reversible.
Los resultados obtenidos a lo largo de las sesiones evidenciaron una mejora progresiva en la densidad y calidad del cabello, pasando de una puntuación inicial de 0 (sin cambios visibles) a una puntuación de 3 (incremento notable), con una estimación final de entre 121 y 150 folículos pilosos por cm².
La técnica de microagujas favoreció la absorción de los activos aplicados, activando los mecanismos de reparación del tejido y mejorando la oxigenación y nutrición folicular, lo cual se tradujo en un ambiente propicio para la regeneración capilar.
La usuaria mostró una excelente tolerancia al tratamiento, sin efectos adversos, y reportó una alta satisfacción tanto con los resultados estéticos como con su bienestar emocional, evidenciando el impacto positivo de la intervención estética en su autoestima.
La intervención fue posible gracias a una metodología adecuada, basada en la observación clínica, seguimiento fotográfico y uso de escalas estandarizadas, lo que permitió documentar y evaluar los avances de forma objetiva y sistemática.
La aplicación del protocolo logró estimular el crecimiento capilar en zonas con alopecia por tracción reversible; sin embargo, el cabello nuevo presenta un grosor fino, por lo que se recomienda continuar el protocolo con un enfoque en el engrosamiento y fortalecimiento de la hebra para asegurar resultados duraderos y prevenir futuras roturas.
Como cosmetólogas, este estudio nos permitió confirmar la importancia de abordar disfunciones capilares desde una mirada integral, que combine conocimientos técnicos, protocolos basados en evidencia y un enfoque ético y personalizado hacia cada usuario.
Se recomienda continuar investigando en esta línea mediante estudios con una muestra más amplia y períodos de seguimiento prolongados, que permitan validar y fortalecer la eficacia de este tipo de protocolos dentro del campo de la estética capilar profesional.
Finalmente, este protocolo no sólo restauró el cabello de la usuaria, sino también parte de su proceso de identidad y su seguridad. Este resultado nos recuerda que los tratamientos cosmetológicos bien enfocados pueden ser una herramienta poderosa de transformación emocional, y que detrás de cada hebra que renace, también florece una mujer que vuelve a mirarse con amor y orgullo frente al espejo.
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